Es uno de los grandes y muchas veces desconocidos músicos que tenemos en la verbena asturiana. Comienza un año en el que su trabajo va a dar mucho que hablar y  que escuchar, así nos lo conto..

1 – Cuéntanos un poco tu formación musical y tu experiencia profesional en este campo. ¿cuántos años llevas sobre los escenarios y cuánto tiempo llevas en la verbena asturiana?.

Desde niño empecé a estudiar en la escuela de música de Cuba, especializándome en percusión sinfónica y popular de lo que tengo el título de licenciado. A la vez tocaba con grupos y orquestas cubanas de diferentes géneros, como es X Alfonso (conocido por la banda sonora de la película Habana Blue). Cuando vine a España fue a un festival de jazz en Ibiza tocando con el quinteto del maestro Jorge Reyes, bajista ex integrante de la Orquesta Irakere y del grupo de Arturo Sandoval. Mi formación se la debo en gran parte a los conocimientos adquiridos tanto en la escuela, como a la experiencia y el aprendizaje directo con músicos de este calibre. Esto lo pude desarrollar aún más como profesor de percusión sinfónica en la Escuela Nacional de Arte y profesor de percusión cubana en el Instituto Superior de Arte.

De Ibiza vine directamente a la verbena asturiana en el año 2006.  Empecé en la orquesta Estrella del Norte y luego le siguieron Europea Big Bang, Sonora Real, el grupo Takikardia y en la actualidad estoy en la orquesta Cuarta Calle y este será mi tercer año con ellos.
2 — Cuba es un país de músicos, de alegría y de ritmo, ¿qué diferencias a ese nivel, encuentras entre tu país y España?, ¿y en Asturias en concreto?. ¿Qué es lo que más te ha gustado de nuestra tierra, y a qué te cuesta más adaptarte aún?.
Más que diferencias, lo primero que sentí fue lo que nos unía. La relación musical entre Cuba y España ha sido estrecha por muchos siglos dando lugar a algunos de nuestros géneros y parte de nuestra identidad cubana. El español es abierto, alegre, comunicativo y le gusta la fiesta tanto como a nosotros los cubanos, eso es un rasgo más que nos une y me integra en la música que se hace en España.
La diferencia la encuentro en la forma de hacer llegar la música al público, pues en Cuba no contamos con camiones escenarios. También en el repertorio, que allá suele ser propio de cada agrupación con un género definido, unas agrupaciones son de salsa, otras de rock etc. Aquí he tenido que tocar todo tipo de géneros en una misma orquesta y el repertorio va en función de lo más popular y escuchado en ese momento junto con temas clásicos que pasan a la historia en diferentes países.
En Asturias tenemos un público agradecido, que aprecia el trabajo musical tanto como la puesta de escena aunque en general encuentro cercanía y alegría donde quiera que vamos. A esto es a lo que más fácil me ha sido adaptarme y quizá lo que más me ha costado es interpretar  géneros que no había tocado nunca pero que al mismo tiempo me han enriquecido como músico.
3 –  ¿Qué opinión te merecen las fiestas de prao?, ¿cómo ves el futuro de las orquestas en el mundo de la verbena?.
Las fiestas de prao me parecen maravillosas. Se reúnen diferentes generaciones con ganas de divertirse y ya son una tradición en el verano, por lo que creo que sería importante darle una mirada profunda al papel artístico que juegan y no verlas meramente como un negocio. Es posible transmitir arte conjugándose el trabajo del músico, los ingenieros de sonido y las luces mostrando un resultado con alma. Para que sea así tiene que establecerse un respeto mutuo entre artistas, representantes y comisiones de fiesta y siendo así, creo que el futuro puede ser enriquecedor a pesar de que el público va a pasarla bien sobre todas las cosas.
4 — ¿Qué es lo qué más te gusta de tu trabajo, y qué consideras que debería cambiar en el mundo de las orquestas para facilitar y mejorar el trabajo de los músicos?.
Sin dudas, que tengo la oportunidad de disfrutar trabajando, tanto haciendo música como haciéndola llegar al público. Además de compartir con músicos que a lo largo de los años no solo son colegas si no que muchos también los considero hoy en día buenos amigos.
En cuanto a lo mejorable, según mi opinión, es variable según cada orquesta y sus condiciones, tanto musicalmente como todo lo demás que influye en el resultado. Trabajar en orquesta significa además de música, horas de ensayo, de viaje, noches sin dormir y sacrificio familiar que en ocasiones se desconoce  o no se tiene del todo en cuenta. Hacer más conciencia de esto puede ayudar a un mejor funcionamiento.
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5 – Este año eres el director musical de la orquesta Cuarta Calle, ¿cómo afrontas ese reto?, esta temporada, también se incorporan a la formación tres metales, ¿veremos una Cuarta Calle muy diferente?, ¿cuál será tu criterio a la hora de elegir el repertorio de la orquesta?.
Este año contaremos con una nueva Cuarta Calle con diferente formato y caras nuevas pero ya conocidas en el mundo de la verbena. Añadimos metales que además del cambio en la sonoridad son chicos muy jóvenes que aportan frescura y juventud. También el repertorio estará renovado, siendo más actual y variado.  Tendremos en cuenta el gusto del público tanto de Asturias como fuera.
Aunque este será mi tercer año en Cuarta Calle por primera vez asumiré el reto de ser el director musical. Me gusta primero que todo empatizar con el gusto del público a la hora de elegir repertorio para lo que intento estar actualizado, escuchar opiniones de mis compañeros y plasmarlas en los arreglos lo más profesional posible. Estamos trabajando fuerte para lograr un resultado que nos complazca a todos y al público y por suerte cuento con unos compañeros entregados y trabajadores con muchas ganas y fe en el proyecto. Espero que guste y este año la orquesta Cuarta Calle de mucho que hablar en positivo.
Simplemente, dar las gracias a Adonis por su tiempo y estamos convencidos de que Cuarta Calle esta temporada va a dar mucho que hablar, escuchar y compartir entre nuestros seguidores.
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